Foto: Tras la Huella/Facebook/Archivo.

En el centro de investigaciones del ICRT no tienen aún los resultados de los niveles de teleaudiencia y gusto de las últimas emisiones de Tras la huella, pero el 5 de junio hubo una teleaudiencia del 45.2% y el 12 de junio la cifra llegó al 48.2%, altos porcentajes, teniendo en cuenta que se trata de un domingo por la noche.

Supongo que en las dos últimas entregas ese índice haya bajado porque si normalmente el programa no presenta ni guion ni dirección merecedores de aplausos, esta última temporada es de lo peor transmitido.

El reconocido historiador y profesor universitario Fabio Fernández escribió en Facebook: “Si alguien está interesado en aprender cómo NO SE HACE UN POLICÍACO, no debería perderse, bajo ningún concepto, ese bodrio llamado Tras la huella. En sentido general, nunca me ha gustado demasiado el espacio -por soso, por plano, por sus personajes sin sal, por la ausencia en muchas oportunidades del misterio inherente al género- pero las dos últimas emisiones han sido espantosas. En fin...”.

A su vez, el también profesor Félix Julio Alfonso López comentaba: “Completamente de acuerdo.

Es un programa agotado como propuesta televisiva desde hace mucho tiempo, con guiones de bajísimo nivel estético y parece hecho para personas con un coeficiente intelectual muy limitado”

. Mientras el escritor y guionista Eduardo Vázquez dejó escrito: “Y como se resisten a ver lo obvio, a trabajar de espaldas a la larga historia del género policial. Un tempo narrativo y una dinámica visual no propios del policíaco contemporáneo”.

Luis Enrique Ramos decía: “Puro facilismo. Factura lineal, similar a la de un reportaje para el NTV”, y Javier Pérez razonaba: “Creo que los problemas de la serie son un reflejo de esa postura oficialista de plasmar la autoridad como perfecta. Los personajes de las fuerzas del orden apenas parecen humanos, inmaculados y los delincuentes son seres anómalos cuya maldad es especial”.

Por su parte, Luis Fidel Acosta Machado recordaba: “Y lo más triste del asunto es que se pueden hacer cosas buenas, ahí está UNO para demostrarlo, pero cuando el objetivo no es entretener sino transmitir un mensaje por demás manido, entonces ahí tienes Tras la huella y su espantosa factura”.

Y la directora de radio Caridad Martínez González afirmó: “Fabio, tienes toda la razón. Yo siempre he sido seguidora de todos los policíacos en TV. Los dirigí en Radio y en TV, no me perdía primero Sector 40 y Móvil 8, después DÍA Y NOCHE, EN SILENCIO HA TENIDO QUE SER, JULITO EL PESCADOR, UNO Y FINALMENTE TRAS...”.

A la par que la colega Caridad Miranda Martínez decía: “Lamentablemente, la calidad de estos programas deja mucho que desear”.

Los comentarios apuntan a diferentes asuntos y, por esos razonamientos, me pregunto si una serie que conquistó público y crítica, como Su propia guerra, ¿podría realizarse hoy?

Existe además un ejemplo cercano: Unidad Nacional Operativa, UNO, la cual mostró que se puede hacer un policiaco más cercano a la realidad, con oficiales en los que corre sangre por las venas no horchata, y que pueden cometer errores como buenos homo sapiens que son los policías.

Me parece que si la televisión cubana quiere salvar un género que tanto gusta a una buena parte de los televidentes, pueden escribir guiones basados en obras publicadas que han sido buenas y populares, porque si las historias “por estar basadas en hechos reales” dan pie a guiones lineales, insulsos, sin personajes caracterizados, entonces que la televisión le encomiende a uno, dos o tres guionistas trabajar el género a partir de piezas de ficción que ya han demostrado su eficacia.

Lo que si me parecería un desatino es renunciar a un género que ya tiene público asegurado o seguir televisando capítulos que son un mal precedente. Sin hablar de la cantidad de recursos que se gastan en esos programas.

(Tomado del Portal de la TVC)

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